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Llegada de la Reina Juana

Juana I de Castilla
La Reina entra en el Palacio de Tordesillas Escena frente al Palacio La Reina llega al Palacio Real. Tordesillas La reina Juana en la plaza de Tordesillas Felipe muere en Burgos Carros con equipajes La guardia Castellana La Reina en San Antolin JUANA_2005 JUANA 2010 Imagen 094 FOTO REINA 2006 200518_142947579104711_100001684097082_225776_4429812_n 171717_134969203235882_100001684097082_180908_3327293_o 166429_119003088165827_100001684097082_94757_4371213_n 164387_119003481499121_100001684097082_94765_2504940_n

Corría el mes de marzo del año 1509 cuando la Reina Juana I de Castilla, a la edad de 29 años, llega al Palacio Real de Tordesillas

Corría el mes de marzo de 1509, cuando la Reina, con 29 años, llega al Palacio Real de Tordesillas, permaneciendo en él 46 años, hasta su muerte en abril de 1555.
Llega con su padre Fernando El Católico, su hija pequeña Catalina y los restos de su esposo Felipe, fallecido en Burgos. Le acompañan los Monteros, su guardia, la escolta de su padre, personal de palacio y numerosos monjes.
JUANA I DE CASTILLA, tercera hija de los Reyes Católicos, nace en Toledo en 1479.
Sus padres, planifican su boda, a los 16 años, con el archiduque Felipe de Austria conocido como Felipe El Hermoso.
Del matrimonio nacen seis hijos: Leonor, Carlos, Isabel, Fernando, María y Catalina, que nació en Torquemada, de camino hacia Granada con el féretro de su esposo. Catalina fue la única hija que acompañaba a la Reina cuando llegó a Tordesillas.
Tras la muerte de sus hermanos, y los herederos de estos, Juana se convirtió en heredera al trono, convirtiéndose en la primera Reina, única, de Castilla, al morir su madre Isabel la Católica en 1504.
Siendo Reina de Castilla y de las Españas en septiembre de 1506, su esposo Don Felipe, después de practicar un partido de pelota bebió agua helada, se sintió indispuesto, y falleció días después en Burgos.
Un cortejo encabezado por la Reina partió entonces hacia Granada, con el fin de enterrar a Felipe, viajando solo de noche. En los descansos, siempre en conventos de monjes, el féretro era custodiado por su guardia, los Monteros de Espinosa, al objeto de impedir que mujer alguna se acercara al ataúd de Don Felipe.
Durante este viaje Fernando El Católico, su padre, llega a su encuentro para hacerse cargo del reino de Castilla y encargarse como regente de los asuntos de Estado.
Como existieron voces que pedían a la Reina que retomara sus obligaciones y que nadie podía usurpar su derecho al trono, Fernando El Católico decide su paso por Tordesillas, al objeto de dejar encerrada a su hija en el Palacio Real.
Aquí, viéndose atormentada, separada de sus hijos, viuda y sola permaneció, siendo siempre Reina, el resto de sus días.
Cuando murió la reina nadie de su familia estaba a su lado, ninguno de sus cinco hijos que aún vivían, ni ninguno de sus nietos o bisnietos. Murió en 1555 pero en realidad había desaparecido en 1509 al llegar a Tordesillas. Como si el destino se aliase contra ella, el palacio en que moró cerca de cinco décadas comenzó a arruinarse poco después de fallecer.

Este hecho histórico lo conmemoramos los socios del CIT todos los años el primer sábado de marzo.
Coincidiendo con la fecha de su llegada, mas de 300 personas participamos en un espectáculo teatral de calle, con actuaciones simultáneas en diferentes lugares del Casco Histórico de Tordesillas, mientras la comitiva y escoltas de la reina se acercan a la Puerta del Mercado, lugar por donde hace su entrada al recinto amurallado de la villa. La escenificación termina cuando la reina, sola, hace su entrada en el Palacio Real.
Día: primer sábado de marzo, 19,30 H.
Lugares: Puerta de la Villa, Puerta del Mercado, Plaza Mayor y Palacio.

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